Buenos días 🙂 Se me han acumulado algunas novelas de las que todavía no os he hablado. Así que aquí van mis rápidas impresiones sobre cinco de ellas.
Serotonina de Michel Houellebecq (3/5). Dicen que Houellebecq nunca deja indiferente. En Serotonina explora el desencanto masculino, la crítica social afilada y un tono nihilista que atraviesa cada página. El protagonista, hundido en la depresión y en una sensación de fracaso vital, observa el mundo con una mezcla de amargura y apatía. Algunos capítulos me han parecido brillantes por su lucidez, pero también es cierto que a veces se recrea tanto en el hastío que agota. Es una novela irregular, con fogonazos potentes y otros momentos en los que sentía que el discurso daba vueltas sobre sí mismo. Aun así, me ha dejado pensando. Seguramente vuelva a leer a Houellebecq.
El silencio de Don DeLillo (3/5). Breve, extraño y casi inquietante. DeLillo construye un escenario en el que la tecnología cae de golpe y un grupo de personajes queda suspendido en una especie de vacío existencial. La novela se mueve más en lo atmosférico que en lo narrativo: no ocurren grandes cosas, pero la tensión está en lo que no se dice, en esos diálogos rotos que parecen buscar un sentido que ya no existe. Me ha gustado la sensación de incertidumbre que deja, ese eco frío que permanece tras cerrar el libro. Es una obra mínima, muy simbólica, que quizá no guste a quienes buscan una trama sólida, pero que funciona como una reflexión inquietante sobre el ruido que nos rodea. No es lo que me esperaba pero me servirá para seguir leyendo al autor. 
En cualquier otra parte de Rosa Cuadrado (4/5). Es una lectura breve y muy disfrutable que se mueve entre la crónica de viaje y el ensayo literario. A través de un recorrido por librerías de distintas ciudades europeas, Rosa Cuadrado construye un homenaje sincero a estos espacios como refugios culturales y emocionales, lugares donde el tiempo parece funcionar de otra manera.
El accidente de Blanca Lacasa (3,5/5). Un libro centrado en las emociones. Tras un accidente, la protagonista empieza a reconstruir los fragmentos de lo ocurrido mientras lidia con la pérdida, la culpa y la sensación de que hay algo que no encaja del todo. Lacasa sabe crear tensión sin abusar de giros espectaculares; aquí la intriga es más íntima, más humana. Lo que más me ha convencido es la forma en la que muestra cómo un hecho aparentemente puntual puede descolocar la vida entera. El final deja un poso inquietante que me ha gustado mucho.
Una mujer a la que amar de Theodor Kallifatides (4/5). Kallifatides tiene esa capacidad de escribir con sencillez y, a la vez, con una profundidad que cala. Esta novela reflexiona sobre el amor, la memoria y la vulnerabilidad masculina desde una mirada madura, sin prisa y sin adornos. Me ha encantado cómo aborda la relación entre los personajes, llena de ternura, dudas y silencios que dicen más que las palabras. Es un libro que se lee casi de un tirón, pero que pide ser subrayado, porque hay frases que se quedan resonando mucho tiempo después. Elegante, sereno y honesto: de esos que reconcilian con la literatura que no necesita gritar para emocionar.
Contadme, ¿habéis leído alguno?








Comment
Me llaman los tres últimos. Kallifatides es un autor que lleva tiempo en mi lista de pendientes, así que me apunto este título y a ver si me animo con él pronto. A las otras dos autoras no las conocía. Pintan bastante bien sus novelas. Tomo nota de ellas.
Besotes!!!