Buenos días 🙂 Lunes de oficina, rutina y muchas tareas por delante. Una de ellas, la primera de hecho, es compartir con vosotros la reseña de un libro que tenía muchas ganas de leer y, por fin, he disfrutado. Turno de La sonrisa etrusca de José Luis Sampedro.
Un viejo campesino calabrés llega a casa de sus hijos en Milán para someterse a una revisión médica. Allí descubre su último afecto, una criatura en la que volcar toda su ternura: su nieto, que se llama Bruno, como a él le llaman sus camaradas partisanos. Y vive también su última pasión: el amor de una mujer que iluminará la etapa final de su vida concediéndole toda su plenitud.
Muchas veces nos encontramos con libros que parecen escritos para acariciar el corazón del lector, y La sonrisa etrusca es, sin duda, uno de ellos. José Luis Sampedro nos pone frente a un hombre áspero, un viejo campesino calabrés que llega a Milán con la enfermedad como compañera silenciosa. Todo en él es rudeza, memoria de luchas pasadas y apego a su tierra, pero la novela nos descubre que bajo esa coraza se esconde una ternura que solo aflora en contacto con su nieto.
El protagonista es un viejo campesino calabrés que viaja a Milán para someterse a un tratamiento médico. Su llegada a la ciudad es la de un hombre que carga con el peso de la tierra, de la memoria de la guerra y de un carácter duro, curtido en la rudeza del campo y en la resistencia contra los invasores. Sin embargo, la novela pronto nos enseña que esa dureza no es más que una coraza, y que debajo late una ternura profunda. Esa ternura se abre paso en el vínculo con su nieto, una criatura que, con su inocencia y su sonrisa, derriba muros levantados durante toda una vida.
El eje de la narración es esa relación entre abuelo y nieto, pero alrededor de ella orbitan muchos otros temas: la vejez, el amor que llega cuando ya no se espera, el contraste entre lo rural y lo urbano, la tensión entre tradición y modernidad. Sampedro logra que cada reflexión del protagonista nos interpele como lectores, haciéndonos partícipes de un proceso de transformación que no es solo suyo, sino universal: aprender a mirar la vida con otros ojos incluso cuando el final se acerca.
Uno de los grandes aciertos de la novela es el tono con el que está narrada. La prosa de Sampedro es elegante y clara, capaz de emocionar sin caer en sentimentalismos fáciles. Hay dureza y hay melancolía, pero también hay humor y calidez. El título mismo, La sonrisa etrusca, evoca esa mezcla de sabiduría antigua y serenidad ante lo inevitable que impregna toda la obra.
José Luis Sampedro fue catedrático de Estructura Económica, escritor, miembro de la Real Academia Española y Premio Nacional de las Letras, además de uno de los autores e intelectuales más queridos y respetados de este país por su actitud ética, su obra, su compromiso con la vida, con la sociedad en la que le tocó vivir y por su posición a favor de un mundo más igualitario. Estos valores se reflejan tanto en sus ensayos de economía, como en sus novelas, de las que cabe destacar La sonrisa etrusca, La vieja sirena, Octubre, Octubre, entre otras.
Leer esta novela es aceptar que la vida, con sus pérdidas y sus finales, también guarda espacio para la ternura, para el descubrimiento y para la belleza de lo cotidiano. Es un libro que se queda en la memoria porque nos recuerda algo muy sencillo pero vital: incluso en la recta final, el amor tiene la capacidad de transformarlo todo.
Una lectura imprescindible, de esas que no solo se leen, sino que se viven.
Editor: DeBolsillo
Fecha de publicación: 2003
Colección: Narrativa Española
Nº de páginas: 336 págs.
ISBN: 9788497591638
Precio: 12,50€








Comment
De mis eternos pendientes este libro. Por lo que cuentas, sé que lo disfrutaré si le llega su turno.
Besotes!!!