Buenos días 🙂 Va terminando el mes de abril, y son varios los nuevos libros que han llegado a mis estanterías este mes. Sin embargo, he intentado leer una mezcla interesante de clásicos, eternos pendientes y nuevas incorporaciones. Este libro de hoy es del primer grupo. De esas novelas clásicas que sabes que van a gustarte pero que vas dejando pasar. Turno de Grandes esperanzas de Charles Dickens.
Pip, un niño huérfano y medroso, tiene un terrorífico encuentro con un preso evadido al que se ve obligado a procurar víveres y una lima. Poco después, es llamado a la tenebrosa mansión de una rica y recluida dama como compañero de juegos de una niña seca, hermosa y altiva; allí, el huérfano aprende, por primera vez, que sus manos son bastas y sus botas demasiado gruesas. Poco después, entra en posesión de una misteriosa fortuna que pone en sus manos un benefactor secreto que desea hacer de él un caballero.
Segundo libro que leo de Dickens, tras Cuento de Navidad, y tengo que decirlo: me ha apasionado. Entiendo perfectamente por qué es uno de los grandes clásicos de la literatura universal. Es de esas historias que te atrapan desde el primer capítulo, que se leen con placer y que crecen a medida que avanzas. Un libro que parece sencillo al principio, pero que va desplegando capas y más capas hasta dejarte completamente dentro de su mundo.
La novela sigue la vida de Pip, un niño huérfano que vive con su hermana y el bondadoso Joe Gargery, el herrero del pueblo y marido de su hermana. Su existencia es modesta, casi anodina, hasta que un par de encuentros fortuitos —uno con un convicto fugitivo, otro con una dama excéntrica y su protegida— marcan para siempre su destino. Cuando años después recibe una inesperada fortuna de un benefactor anónimo, su vida da un giro y se traslada a Londres para convertirse en un “caballero”. A partir de ahí, Dickens nos lleva por un viaje de transformación personal lleno de contradicciones, decisiones morales, orgullo, culpa y desengaños.
Lo que podría parecer una historia de ascenso social tiene, en realidad, mucho más fondo. Grandes esperanzas es una novela sobre la identidad, sobre el deseo de ser aceptado, sobre la decepción que a veces conlleva alcanzar lo que uno creía desear y, sobre todo, sobre el poder redentor del afecto genuino. Pip, como personaje, evoluciona de manera magistral: empieza siendo ingenuo y ambicioso, pero aprende, a base de golpes, a mirar el mundo y a sí mismo con más verdad.
Me ha encantado el estilo narrativo de Dickens. Está lleno de ironía, de observaciones brillantes y de una capacidad de crear atmósferas que no deja de sorprenderme. Cada personaje tiene una voz propia y está dibujado con una atención al detalle exquisita. Desde la trágicamente excéntrica señorita Havisham, pasando por el leal Joe. Todos dejan huella. Dickens no sólo construye una trama: construye un universo. Uno con sus luces y sombras, sus miserias y su humanidad.
Y aunque es una novela larga, no se me ha hecho pesada en ningún momento. Al contrario: cuanto más leía, más quería seguir. Los giros argumentales, los reencuentros, los secretos que van saliendo a la luz… todo está medido y desarrollado con una precisión que hace que nunca pierdas el interés. Además, la ambientación de la Inglaterra victoriana, con sus desigualdades sociales, sus instituciones decadentes y sus contrastes entre campo y ciudad, está maravillosamente plasmada.
Charles Dickens nació en Portsmouth en 1812, segundo de los ocho hijos de un funcionario de la Marina. A los doce años, encarcelado el padre por deudas, tuvo que ponerse a trabajar en una fábrica de betún. Su educación fue irregular: aprendió por su cuenta taquigrafía, trabajó en el bufete de un abogado y finalmente fue corresponsal parlamentario de The Morning Chronicle. Sus artículos, luego recogidos en Bosquejos de Boz (1836-1837), tuvieron un gran éxito y, con la aparición en esos mismos años de Papeles póstumos del club Pickwick, Dickens se convirtió en un auténtico fenómeno editorial. Novelas como Oliver Twist (1837) o Barnaby Rudge (1841) alcanzaron una enorme popularidad. Con Dombey e hijo (1846-1848) inicia su época de madurez novelística, de la que son buenos ejemplos David Copperfield (1849-1850), su primera novela en primera persona –y su favorita–, en la que elaboró algunos episodios autobiográficos. En 1850 fundó su propia revista, All the Year Round, en la que publicó por entregas novelas suyas y de otros escritores. En 1858 empezó a hacer lecturas públicas de adaptaciones de sus novelas, actividad con la que obtuvo un gran éxito. Murió en Londres en 1870.
En definitiva, Grandes esperanzas de Charles Dickens ha sido una lectura que me ha tocado. Me ha emocionado y me ha hecho pensar. Me ha dejado admirando aún más la inteligencia narrativa de Dickens, su crítica social y su compasión por los personajes más humildes. Y me ha dejado también con la certeza de que quiero seguir leyendo su obra. Ya tengo claro que Grandes esperanzas no va a ser la última.
¿La habéis leído vosotros?
Editor: Alba Editorial
Fecha de publicación: 2010
Colección: Narrativa Extranjera
Nº de páginas: 528 págs.
ISBN: 9788484285618
Precio: 14€








Comment
Lo leí hace años y me gustó muchísimo también. Recuerdo que estaba muy enganchada a esta historia. A ver si la releo.
Besotes!!!