Buenos días 🙂 Es lunes, no estoy de vacaciones, pero al menos este verano he podido disfrutar de un eterno pendiente que llevaba años queriendo leer. Y es que sí, a veces los clásicos nos imponen y más si son de 1.000 páginas,
pero esta novela no sólo me ha gustado, sino que la he disfrutado de principio a fin. Turno de Anna Karénina de Lev. Tolstói.
Anna Karénina, que Tolstói empezó a escribir en 1873 (pensando titularla Dos familias) y no sería publicada en forma de libro hasta 1878, es una exhaustiva disquisición sobre la institución familiar. La idea de que la felicidad no consiste en la satisfacción de los deseos preside la detallada descripción de una galería espléndida de personajes que conocen la incertidumbre y la decepción, el vértigo y el tedio, los mayores placeres y las más tristes miserias.
Anna Karenina es mucho más que una novela de amor. Es más, yo diría que no es una novela de amor (aunque hay mucho). Es un retrato completo y brutal de la sociedad rusa del siglo XIX, de sus rígidas normas, sus hipocresías y de cómo el destino de una mujer puede estar marcado por ellas. Anna es una mujer apasionada, valiente y llena de contradicciones, que se enfrenta a un mundo que la juzga y la condena por seguir su corazón. Pero también es una mujer que sufre, que duda, que se pierde y se busca a sí misma en medio del caos de sus emociones y decisiones.
Lo que más me ha impactado es la forma en que Tolstói no sólo nos cuenta la historia de Anna, sino que nos invita a conocer a todo su entorno. La novela se expande para incluir a otros personajes tan relevantes y complejos como Konstantin Levin, mi verdadero protagonista, cuya lucha interna por encontrar sentido, felicidad y verdad contrasta y complementa perfectamente el drama de Anna. A través de él, Tolstói explora temas como la fe, la naturaleza, el trabajo y la búsqueda personal, aportando una dimensión filosófica que eleva la novela a algo más que una simple historia romántica.
La narrativa de Tolstói es a veces densa, sí, pero nunca pesada. Su mirada sobre los personajes es profunda y humanísima. Cada pensamiento, cada gesto, cada diálogo está cargado de significado y de vida. Hay momentos de una belleza y una tristeza que te golpean con fuerza, y otros en los que sientes que el tiempo se detiene para que puedas absorber cada palabra.
Me ha fascinado cómo Tolstói refleja la lucha entre lo individual y lo social, la libertad y el deber, la pasión y la moralidad. Anna Karénina es la tragedia de una mujer que quiere vivir y amar con intensidad en un mundo que solo le ofrece condena y silencio. Y esa tensión, esa fragilidad y fuerza a la vez, es lo que la convierte en un personaje inolvidable.
Esta novela también me ha hecho reflexionar sobre lo complicado que es el amor, no solo en la literatura, sino en la vida real: sus contradicciones, sus momentos de luz y de oscuridad, sus heridas y sus regalos. No es una historia fácil ni dulce, pero sí real y profunda.
Lev. Tolstói nació en 1828, en Yásnaia Poliana, en la región de Tula, de una familia aristócrata. En 1844 empezó Derecho y Lenguas Orientales en la universidad de Kazán, pero dejó los estudios y llevó una vida algo disipada en Moscú y San Petersburgo. En 1851 se enroló con su hermano mayor en un regimiento de artillería en el Cáucaso. En 1852 publicó Infancia, el primero de los textos autobiográficos que, seguido de Adolescencia (1854) y Juventud (1857), le hicieron famoso, así como sus recuerdos de la guerra de Crimea, de corte realista y antibelicista. La fama, sin embargo, le disgustó y, después de un viaje por Europa en 1857, decidió instalarse en Yásnaia Poliana, donde fundó una escuela para hijos de campesinos. El éxito de su monumental novela Guerra y paz (1865-1869) y de Anna Karénina (1873-1878), dos hitos de la literatura universal, no alivió una profunda crisis espiritual. En 1901 fue excomulgado por la Iglesia ortodoxa. Murió en 1910 en la estación de tren de Astápovo.
Reconozco que esta lectura me ha exigido tiempo, paciencia y ganas de adentrarme en un mundo distinto, pero que recompensa con creces. Porque no solo es una novela para leer, sino para sentir, pensar y dejar que te atraviese. Una obra que, pese a sus más de mil páginas, no cansa ni aburre, sino que invita a seguir descubriendo sus secretos en cada capítulo.
Leer Anna Karénina es sumergirse en un viaje emocional que desafía las certezas y despierta la empatía. No es solo la historia de Anna, sino de todos nosotros, de nuestras contradicciones y deseos. Un libro que se queda contigo mucho después de pasar la última página y que, sin duda, merece un lugar especial en cualquier biblioteca personal. Si buscas una novela que te haga sentir, pensar y cuestionar, esta es una apuesta segura.
Y tú, ¿la has leído?
Editor: Alba Editorial
Fecha de publicación: 2010
Colección: Narrativa Extranjera
Nº de páginas: 1.008 págs.
ISBN: 9788484284925
Precio: 44 €








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