Buenos días 🙂 Después de enfrentarme a La Ilíada, tenía bastante claro que quería continuar con otra de esas obras que forman parte de la historia de la literatura y que, por alguna razón, vamos dejando para «algún día». Pues ese día ha llegado. Turno de La Odisea de Homero.
Y si en La Ilíada me encontré con una historia marcada por la guerra, la ira y el honor, aquí el viaje es muy diferente. Porque La Odisea es, sobre todo, una historia de regreso. De alguien que lleva años intentando volver a casa y de todo lo que ocurre mientras tanto.
Ulises lleva diez años lejos de Ítaca después de la guerra de Troya y todavía tendrá que enfrentarse a un largo viaje antes de poder regresar junto a Penélope y Telémaco. Por el camino aparecen cíclopes, sirenas, dioses, monstruos, islas, tormentas y todo tipo de obstáculos. Pero creo que quedarse únicamente con la parte aventurera sería perderse buena parte de lo que hace especial a esta obra.
Porque debajo de todas esas aventuras hay una historia sobre la espera y el deseo de volver. Y eso me ha gustado muchísimo.
Ulises no quiere conquistar nuevos territorios ni convertirse en un héroe todavía más famoso. Quiere volver a casa. Y cuanto más avanza la historia, más presente está esa idea de que regresar no significa simplemente recorrer una distancia. También significa recuperar una vida, reencontrarse con los tuyos y descubrir si, después de tantos años, todavía existe ese lugar al que llamabas hogar.
Y luego está Penélope. Me ha interesado muchísimo su personaje. Mientras Ulises viaja y vive todo tipo de aventuras, ella permanece en Ítaca esperando, resistiendo y buscando la manera de ganar tiempo. Su historia transcurre de otra manera, pero no por ello resulta menos importante. Hay mucha inteligencia, paciencia y fortaleza en su forma de enfrentarse a lo que está ocurriendo.
También me ha gustado mucho descubrir a Telémaco y ver cómo su propio viaje es, en cierta manera, un viaje hacia la edad adulta. Porque La Odisea no habla solamente de regresar a casa. También habla de quiénes somos mientras esperamos que algo cambie.
Y, por supuesto, están los dioses. Aquí tienen un papel fundamental y condicionan constantemente el destino de los personajes. Pero, curiosamente, cuanto más leía, más pensaba que muchas de las cosas que les ocurren siguen teniendo algo tremendamente reconocible para nosotros: la arrogancia, la curiosidad, la tentación, el miedo, la venganza, la fidelidad o las ganas de regresar a aquello que queremos.
Hay episodios que se han convertido en parte de nuestra cultura incluso aunque no hayamos leído nunca el libro. Las sirenas, el cíclope Polifemo, Circe, la isla de Calipso… Pero conocerlos dentro de la historia completa hace que tengan otra dimensión.
No voy a decir que haya sido una lectura fácil en todo momento. Hay pasajes más densos, muchos personajes y nombres que requieren atención y una forma de narrar que pertenece a otro tiempo. Pero también he tenido momentos en los que he disfrutado muchísimo de la aventura y, sobre todo, de esa sensación de estar leyendo algo que lleva miles de años acompañando a los lectores.
Y quizá esa sea una de las cosas que más me fascinan de los clásicos.
Pensar que alguien contó esta historia hace tantísimo tiempo y que nosotros seguimos leyendo sobre un hombre que solo quiere volver a casa.
Según la tradición, el poeta griego Homero (ss. IX-VIII a. de C., aproximadamente) fue el autor de la Ilíada y de la Odisea, por lo que es considerado uno de los escritores más influyentes de todos los tiempos. Algunos críticos modernos, sin embargo, mantienen que Homero no fue el auténtico creador de estas obras, sino que se limitó a compilar y unificar una gran cantidad de relatos orales que él mismo recitaba. Sea como fuere, ambos poemas se convirtieron en la base de la educación y cultura griega en la época clásica, así como de la literatura occidental moderna.
La Odisea ha sido una lectura exigente, pero también una lectura que me alegro muchísimo de haber hecho. Después de La Ilíada, necesitaba conocer también esta otra cara del mundo de Homero.
Y ahora entiendo todavía mejor por qué algunas historias consiguen sobrevivir durante siglos. Porque cambian los barcos, los dioses, los lugares y las formas de contar, pero seguimos entendiendo perfectamente lo que significa perderse, esperar y querer volver.
¿La habéis leído?
Editor: Alianza
Fecha de publicación: 2013
Nº de páginas: 528 págs.
ISBN: 9788420674629
Precio:18,50 €








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