Buenos días 🙂 Última semana del año. Lo rápido que ha pasado este 2025 y las ganas que le tengo a 2026. No os hacéis una idea. A nivel de lecturas, 2025 ha sido un año fantástico y pronto os compartiré los detalles de las que han sido mis mejores lecturas. De momento, os dejo la última reseña de este 2025. Turno de El desierto de los tártaros de Dino Buzzati. 
La historia del oficial Giovanni Drogo, destinado a una fortaleza fronteriza sobre la que pende una amenaza aplazada e inconcreta, pero obsesivamente presente, se halla cargada de resonancias que la conectan con algunos de los más hondos problemas de la existencia, como la seguridad como valor contrapuesto a la libertad, la progresiva resignación ante el estrechamiento de las posibilidades vitales de realización, o la frustración de las expectativas de hechos excepcionales que cambien el sentido de la existencia.
Hay lecturas que no se hacen por la trama, sino por la espera. El desierto de los tártaros es exactamente eso: una novela que se alimenta del silencio, de la repetición, de la esperanza que se estira tanto que acaba convirtiéndose en hábito. Buzzati construye una historia aparentemente sencilla, un joven oficial destinado a una fortaleza remota, pero la convierte en una metáfora poderosa sobre el paso del tiempo y las vidas que se consumen aguardando algo que nunca termina de llegar.
Lo que más me ha impresionado es la atmósfera. Buzzati escribe como si levantara un escenario despojado, árido, donde la rutina militar se mezcla con una inquietud que no se nombra. La Fortaleza Bastiani es un personaje más: inmóvil, hermética, obsesionante. Un lugar que promete grandeza y destino, pero que poco a poco se revela como una trampa hecha de cornisas, guardias nocturnas y amaneceres idénticos.
Giovanni Drogo, su protagonista, es un hombre que podría haber sido muchos otros… pero elige esperar. Esa idea, tan simple, se vuelve devastadora conforme avanzan las páginas. La novela muestra cómo el deseo de alcanzar un propósito superior puede convertirse en prisión; cómo la ambición mal orientada termina transformándose en resignación; cómo se pierde una vida esperando el momento glorioso que se imaginó a los veinte años.
Buzzati tiene una prosa seca pero profundamente poética, casi hipnótica. Cada capítulo avanza con paso lento y deliberado, como si estuviera respirando el mismo aire detenido de la fortaleza. Y, aun así, la lectura se vuelve absorbente. Es ese tipo de belleza triste que no necesita sobresaltos para dejar huella.
Lo más inquietante y quizá lo más universal es que la novela te obliga a mirarte a ti misma: a pensar en las veces que tú también has esperado “algo”, una señal, un cambio, un acontecimiento que justifique todo. Buzzati nos recuerda que esa espera puede convertirse en el único relato de tu vida si no te das cuenta a tiempo.
Y el final, seré fiel a mi costumbre: sin spoilers, es de una dignidad silenciosa que emociona más por lo que sugiere que por lo que dice.
Dino Buzzati (San Pellegrino, Belluno, 1906 – Milán, 1972) es uno de los escritores italianos más importantes del siglo XX. Su carrera comenzó en 1928 como cronista del diario Corriere della Sera, donde más tarde trabajaría como redactor. Desde su primer libro, Bàrnabo delle montagne (1933), obtuvo el reconocimiento de la crítica y de los lectores, y alcanzó el punto álgido de su éxito con la novela El desierto de los tártaros (1940) y el libro de relatos Los siete mensajeros (1942).
El desierto de los tártaros de Dino Buzzati es una de esas novelas que calan despacio, que se quedan resonando mucho después de haberla terminado. Un clásico sombrío, bellísimo y lleno de verdad.
¿Lo habéis leído?
Editor: Alianza Editorial
Fecha de publicación: 2012
Colección: Narrativa Extranjera
Nº de páginas: 272 págs.
ISBN: 9788420669861
Precio: 14,90€








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