Buenos días 🙂 Los lunes empiezan demasiado pronto, ¡y no me da tiempo a nada! Pero no quería dejar pasar la oportunidad, aunque un poco más tarde de lo habitual, de compartir con vosotros la reseña de un libro de relatos que me ha gustado mucho. Turno De qué hablamos cuando hablamos de amor de Raymond Carver.
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Parejas que se despedazan, compañeros que parten desesperadamente a la aventura, hijos que intentan comunicarse con sus padres, un universo injusto, violento, tenso, a veces irrisorio… En palabras de Roberto Fernández Sastre, Carver «no designa lo intolerable, sino que lo nombra. Sin concesiones hacia nada ni hacia nadie, rescata lo real en su esencialidad amorfa y brutal».
Es el segundo libro de relatos que leo del autor tras Catedral. Y, aunque ya sabía lo que me esperaba, me ha vuelto a atrapar con esa mirada tan cruda y delicada a la vez sobre lo cotidiano.
Leer a Carver es como sentarse en una cocina ajena y observar en silencio lo que pasa. No hay grandes tramas, ni explosiones, ni finales rimbombantes. Hay parejas que se hablan sin escucharse, hombres que beben demasiado, mujeres que han dejado de esperar, habitaciones en las que pesa el silencio. Carver escribe sobre lo que pasa entre lo que pasa. Y, precisamente por eso, lo que cuenta te golpea más de lo que esperas.
La escritura es afilada, contenida, mínima. Cada palabra parece medida. A veces, apenas unas líneas bastan para que te hagas una idea de toda una vida. Hay una tensión constante, como si algo pudiera romperse en cualquier momento, aunque muchas veces no llegue a hacerlo. O peor: ya está roto y no hay nada que reparar.
Me ha pasado lo mismo que con Catedral: hay relatos que me han parecido sencillamente brillantes y otros que, aunque a primera vista parecen menores, se quedan contigo más de lo que imaginas. Carver tiene esa extraña habilidad de hacerte releer un párrafo sencillo y encontrarle, de repente, toda la profundidad del mundo.
El tema del amor, como sugiere el título, atraviesa el libro, pero no como algo idílico. Aquí el amor duele, se desgasta, se confunde con la costumbre, con la necesidad o con la violencia. Es un amor de carne y hueso, con más preguntas que respuestas. Y esa última conversación entre los cuatro personajes que da título al libro… qué maravilla. Qué desasosiego también.
Raymond Carver (1939-1988) falleció en pleno reconocimiento de su carrera como narrador y poeta. Sus cuentos lo consagraron internacionalmente como uno de los maestros del género. En Anagrama se han publicado sus seis libros de relatos. ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?, De qué hablamos cuando hablamos de amor, Catedral, Tres rosas amarillas y los póstumos Si me necesitas, llámame y Principiantes, además de la antología Short Cuts (Vidas cruzadas). Asimismo se ha publicado Carver Country, que contiene textos del autor (cuentos, poemas y cartas inéditas) y fotografías de Bob Adelman.
Si Catedral me pareció una revelación, De qué hablamos cuando hablamos de amor me confirma que estoy ante un autor único. No es fácil escribir tan poco y decir tanto. No es fácil hablar del amor y del desencanto sin caer en lo cursi ni en el drama. Pero Carver lo consigue. Y, cuando terminas el libro, te das cuenta de que no solo has leído historias: has mirado a los ojos de lo humano.
Lo seguiré leyendo, sin duda. Porque hay autores a los que uno vuelve por necesidad. Y Raymond Carver ya es uno de los míos.
¿Lo habéis leído vosotros?
Editor: Anagrama
Fecha de publicación: 1987
Colección: Narrativa Extranjera
Nº de páginas: 160 págs.
ISBN: 9788433931078
Precio: 20€








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