Buenos días 🙂 Hoy os traigo uno de esos libros que terminan ocupando un lugar especial en la estantería y, sobre todo, en la memoria. De esos que lees y sabes que, aunque pasen los años y sigas acumulando lecturas, este va a quedarse contigo. Turno de Al este del Edén, de John Steinbeck.
Al este del Edén narra las vicisitudes de dos familias a lo largo de tres generaciones, desde la guerra de Secesión hasta la segunda guerra mundial, en el lejano valle Salinas, en la California septentrional. Tras acompañar a la familia Hamilton a su épico asentamiento en la región, el lector penetra en el sofocante mundo de los Trask, en el que el severo Adam intenta educar en el recto camino a sus hijos Cal y Aron, nuevos Caín y Abel, que entablan una pugna soterrada por el reconocimiento de su padre. Cuando Cal se siente extrañamente atraído por la misteriosa Cathy Adams, que regenta el burdel más célebre de la región, la maldición caerá sobre el joven, en adelante condenado a permanecer al este de un elusivo Edén.
Hay libros que te gustan, libros que disfrutas muchísimo y luego están esos libros que, cuando los terminas, sabes que ya forman parte de ti. Al este del Edén de John Steinbeck, ha sido uno de estos últimos.
Tenía muchas ganas de leer está obra culmen de Steinbeck y, después de esta novela, tengo claro que es uno de mis autores favoritos. Porque pocas veces me he encontrado con una historia tan grande, en todos los sentidos, y, al mismo tiempo, tan cercana.
La novela nos lleva hasta el valle de Salinas, en California, y a través de varias generaciones de las familias Trask y Hamilton Steinbeck construye una historia familiar que, en realidad, es mucho más que eso. Hay amor, odio, celos, ambición, culpa, secretos, pérdidas y relaciones familiares que parecen condenadas a repetirse generación tras generación.
Pero si algo me ha fascinado de Al este del Edén son sus personajes. Personajes imperfectos, contradictorios, capaces de despertar amor y rechazo casi al mismo tiempo. Steinbeck no los presenta como buenos o malos, sino como personas condicionadas por sus circunstancias, por aquello que han vivido y por las decisiones que toman.
Y ahí aparece una de las grandes preguntas de la novela: ¿estamos destinados a repetir aquello que hemos heredado o tenemos la posibilidad de elegir quién queremos ser?
Me ha gustado muchísimo cómo Steinbeck juega con esa idea. Con la herencia familiar, con el peso de los padres sobre los hijos y con esa necesidad de escapar de una historia que parece estar escrita de antemano. Porque, aunque la novela está ambientada en otra época, muchas de las cuestiones que plantea siguen resultando tremendamente actuales.
También me ha conquistado la forma en la que está escrita. Es una novela extensa, sí, pero no he sentido que le sobren páginas. Steinbeck se toma su tiempo para construir a sus personajes, para mostrarnos sus relaciones y para conseguir que terminemos conociendo ese valle, esas familias y sus conflictos como si hubiéramos vivido allí con ellos.
Y luego están esos personajes que se quedan contigo. Algunos los he querido, otros me han provocado auténtico rechazo y otros me han fascinado precisamente porque no sabía muy bien qué sentir hacia ellos. Pero todos han conseguido algo que para mí es fundamental: que me importara lo que les sucedía.
John Steinbeck (1902- 1968) nació en Salinas, California. Estudió en la Universidad de Stanford y durante su juventud trabajó como bracero y recolector de fruta. Su primer éxito fue Tortilla Flat (1935), un relato entre picaresco y romántico sobre los emigrantes mexicanos establecidos en los alrededores de Monterey (California). En 1936 realizó para The San Francisco News una serie de siete reportajes que poco después publicó como Los vagabundos de la cosecha. En 1939 apareció su obra más famosa: Las uvas de la ira (Premio Pulitzer 1940) en la que se narra la triste historia de una familia procedente del empobrecido estado de Oklahoma que emigra a California durante la depresión económica de los años treinta; esta obra, recibida como un conmovedor documento de protesta social, fue adaptada al cine por John Ford en 1940. Entre su extensa obra literaria destacan también las novelas De ratones y hombres (1936), La Perla (1947) y Al este del Edén (1962), y guiones para películas, como el que escribió para ¡Viva Zapata! de Elia Kazan. En 1962, Steinbeck recibió el Premio Nobel de Literatura.
He terminado Al este del Edén con esa sensación tan maravillosa y tan poco frecuente de haber leído un libro que sé que voy a recordar durante mucho tiempo. Para mí es un 10. Y no solo eso: se ha convertido en uno de mis libros favoritos de la vida.
No sé si todos los libros que nos marcan tienen que ser perfectos. Quizá no. Pero sí creo que tienen que conseguir algo mucho más difícil: quedarse con nosotros.
¿Lo habéis leído?
Editor: Austral
Fecha de publicación: 2025
Colección: Narrativa Extranjera
Nº de páginas: 424 págs.
ISBN: 9791387563585
Precio: 23,95€








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