Buenos días 🙂 Es lunes, estoy a tope de cosas pendientes porque en unos días me iré de vacaciones. Sí, habéis leído bien. Vacaciones de nuevo y por fin. Hoy os cuento mis impresiones sobre una novela que me ha gustado muchísimo y a cuya autora ya le tengo reservado un espacio privilegiado en mis estanterías. Turno de Mi prima Rachel de Daphne du Maurier.
Philip Ashley, el narrador de esta novela, es un joven huérfano que ha sido criado por su primo Ambrose, un terrateniente de Cornualles veinte años mayor que él, en una gran casa aislada, de rutinas amables e incontestadas, sin conflictos y sin mujeres. Cuando el primo debe viajar a Italia por razones de salud, conoce a una mujer, Rachel, una pariente lejana educada en Florencia, viuda de un conde que murió en un duelo y la dejó cubierta de deudas. Se casa con ella y poco después muere súbitamente. Pero apenas han pasado unas semanas y Rachel se presenta en Cornualles y esa animosidad irracional que el joven sentía por ella se va convirtiendo poco a poco en una fascinación incontrolable que no disminuye a medida que las circunstancias de la muerte de su primo se revelan cada vez más sospechosas.
Hay autores que te envuelven desde la primera línea, y Daphne du Maurier es, sin duda, una de ellas. Lo que consigue en Mi prima Rachel es difícil de explicar sin caer en la tentación de revelar demasiado: te coloca en un terreno inestable donde nada termina de ser lo que parece, y te invita a desconfiar incluso de tu propia lectura.
La novela abre con una pregunta,¿ángel o amenaza?, y se dedica a sostenerla durante todas sus páginas. Philip, el protagonista, vive aferrado a la idea de la traición, de la duda y del miedo, pero también a una fascinación casi hipnótica hacia Rachel, una mujer que llega a su vida envuelta en misterio. Du Maurier no necesita grandes artificios para crear tensión: le basta con sugerir, con dejar huecos, con permitir que la sospecha se convierta en un personaje más.
Lo que más he disfrutado de esta lectura es su atmósfera: densa, elegante, en ocasiones inquietante, siempre con ese sello gótico tan característico. La autora construye un universo de silencios, de medias verdades, de miradas que pesan más que los diálogos. Y el lector avanza con la misma mezcla de atracción y recelo con la que Philip observa a Rachel. ¿Es víctima? ¿Es manipuladora? ¿Es ambas cosas a la vez? Du Maurier juega con nuestras certezas y nos las roba una a una.
La autora fue mundialmente reconocida a partir del éxito que supuso Rebeca, llevada al cine por Alfred Hitchcock, gozó de un ambiente refinado desde su nacimiento. Hija de actores célebres, con poco más de veinte años escribió su primera novela. Durante un largo periodo de su vida residió en el Castillo de Menaville en la costa de Cornualles, escenario de algunas de sus obras. Varias de ellas y algún relato, además de la indicada Rebeca, fueron adaptadas al cine en la década de los años cuarenta del pasado siglo, como La posada de Jamaica, Mi prima Rachel, El chivo expiatorio, etc.
Es una novela que inquieta sin estridencias, que acompaña sin desvelarse del todo. Y eso es precisamente lo que la hace tan adictiva: no se trata solo de la historia, sino de ese poder magnético que tiene la autora para hacernos sentir que caminamos en la penumbra.
Mi prima Rachel es, en definitiva, una lectura envolvente que demuestra por qué Daphne du Maurier es maestra del suspense psicológico. Terminas la novela con más preguntas que respuestas, pero satisfecho de haber sido parte de un juego literario tan sutil como irresistible.
Editor: Alba Editorial
Fecha de publicación: 2017
Colección: Narrativa Extranjera
Nº de páginas: 456 págs.
ISBN: 9788490652671
Precio: 22,90€








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