Buenos días 🙂 Hoy os traigo una lectura que me ha fascinado por lo extraña, inquietante y absorbente que resulta. De esas novelas que parecen sencillas al principio, pero que esconden mucho más de lo que muestran. Turno de Siempre hemos vivido en el castillo de Shirley Jackson.
Merricat lleva una vida solitaria en una gran casa apartada del pueblo. Allí pasa las horas recluida con su bella hermana mayor y su anciano tío Julián. En el hogar de los Blackwood los días discurrían apacibles si no fuera porque los otros miembros de la familia murieron envenenados allí mismo, en el comedor, seis años atrás.
Hay libros que crean atmósfera desde la primera línea, y este es uno de ellos. Desde que entramos en la vida de Merricat Blackwood, sabemos que algo no encaja del todo. Vive con su hermana Constance y con su tío Julian en una gran casa apartada del pueblo, aisladas del resto del mundo y rodeadas por el rechazo de los vecinos. Lo que al principio parece una excentricidad familiar pronto revela un trasfondo mucho más oscuro.
Lo que más me ha gustado de esta novela es precisamente esa sensación constante de extrañeza. Shirley Jackson no necesita recurrir al terror explícito para inquietar; le basta con la voz de Merricat, con su manera de mirar el mundo, con sus pequeños rituales y pensamientos, para que todo resulte profundamente perturbador.
Merricat es, sin duda, uno de los personajes más fascinantes que he leído últimamente. Hay en ella algo infantil y al mismo tiempo profundamente inquietante. Su forma de relacionarse con la realidad, su obsesión por proteger el pequeño universo que comparte con Constance y su rechazo hacia todo lo exterior convierten la novela en una experiencia casi hipnótica.
También me ha encantado cómo la autora trabaja el espacio. La casa no es solo un escenario, sino una prolongación de las propias hermanas: un refugio, una prisión y casi un personaje más. Todo gira en torno a ese castillo doméstico donde el tiempo parece haberse detenido.
La novela habla de aislamiento, de miedo, de la violencia que puede surgir tanto dentro como fuera del hogar. Pero también de los lazos familiares, de la dependencia y de la necesidad de construir un mundo propio cuando el exterior se vuelve hostil.
Shirley Jackson (1916–1965) estudió en la Universidad de Syracuse. En 1948 aparecieron su primera novela, The Road Through the Wall, y el cuento «La lotería», ya convertido en un clásico. En 1962 publicó Siempre hemos vivido en el castillo, considerada por la revista Time como una de las diez mejores novelas de ese año.
La autora tiene una capacidad extraordinaria para explorar lo siniestro dentro de lo cotidiano. Aquí no hay fantasmas tradicionales ni sobresaltos fáciles; lo inquietante nace de lo humano, de lo psicológico, de lo que intuimos entre líneas.
Siempre hemos vivido en el castillo es una novela breve, pero con una fuerza enorme. Extraña, elegante y profundamente incómoda, es de esas lecturas que se quedan rondando mucho tiempo después.
A mí me ha encantado.
¿Lo habéis leído?
Editor: Minúscula
Fecha de publicación: 2017
Colección: Narrativa Extranjera
Nº de páginas: 204 págs.
ISBN: 9788494534867
Precio: 18,50€








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