Buenos días 🙂 Otra vez aquí, con una lista de tareas pendiente que no para de subir y una sensación de que el tiempo se escapa por todas partes. Por eso, sigo refugiada en los libros. El único momento en el que siento que estoy sólo yo y las historias, en las que parece que el tiempo se detiene. Hoy es el turno de un autor que me encanta. Turno de Isabelle por la tarde de Douglas Kennedy.
Años 70, París. Sam, un estudiante americano recién llegado a la Ciudad de la Luz para disfrutar brevemente de la vida bohemia, conoce a una mujer en una librería. Isabelle es enigmática, hermosa, catorce años mayor que Sam, con gran experiencia en las vicisitudes del amor…, y casada. Lo que comienza como un encuentro fortuito, se convierte en una aventura furtiva, apasionada y constreñida en el tiempo, pero que durará décadas. Una aventura que consigue esquivar la monotonía y la rutina. Acompañaremos a Sam en un viaje hacia la madurez. Predestinado a ser un abogado de prestigio, late en él permanentemente un deseo de fondo: volver a tener entre sus brazos a Isabelle, en cuerpo y alma. Pero, ¿está ella dispuesta a sacrificar su vida acomodada por él?
Siempre me acerco a las novelas de Douglas Kennedy con bastante confianza. Es un autor que suele atraparme con facilidad: historias que fluyen, personajes con grietas, decisiones que cambian una vida entera. Por eso tenía muchas ganas de leer Isabelle por la tarde, aunque en este caso la sensación al terminar ha sido algo distinta.
La novela nos sitúa en el París de los años setenta, donde un joven americano llega buscando experiencia, libertad y, de algún modo, encontrarse a sí mismo. Allí conoce a Isabelle, una mujer mayor, sofisticada y misteriosa, con la que inicia una relación marcada por la intensidad, el deseo y también por ciertos límites que pronto empiezan a hacerse evidentes.
Kennedy construye la historia como un recuerdo. Es el protagonista, muchos años después, quien vuelve sobre aquel episodio de juventud que dejó una huella profunda en su vida. Esa mirada retrospectiva aporta una cierta melancolía a la narración, como si el pasado estuviera siempre filtrado por lo que uno ha aprendido —o perdido— con el tiempo.
Como suele ocurrir en las novelas del autor, la lectura avanza con facilidad. Kennedy sabe manejar muy bien el ritmo y tiene esa habilidad para explorar las relaciones humanas, especialmente cuando entran en juego el deseo, la culpa o las decisiones que terminan marcando un destino.
Sin embargo, en esta ocasión me he quedado con la sensación de que faltaba algo. La historia resulta interesante y se lee con gusto, pero no me ha atrapado tanto como otras novelas suyas. Quizá porque la relación central no termina de alcanzar la intensidad emocional que parece prometer al principio, o porque la historia se queda un poco corta cuando uno espera que vaya más lejos.
Aun así, sigue siendo una lectura agradable y mantiene ese tono introspectivo tan característico de Kennedy, donde los personajes miran hacia atrás intentando entender los momentos que cambiaron su vida.
Douglas Kennedy nació en Nueva York en 1955 y ha residido gran parte de su vida en el Reino Unido. Empezó su carrera literaria escribiendo teatro y literatura de viajes y más tarde publicó en medios como The Sunday Times, The Listener, New Statesman o Esquire. Es autor de quince novelas de gran éxito internacional, traducidas a más de veinte lenguas y con diecisiete millones de ejemplares vendidos. Sus novelas más aclamadas son En busca de la felicidad (Arpa, 2018), La sinfonía del azar (Arpa, 2019), y Una relación especial (Arpa, 2021) e Isabelle por la tarde (Arpa, 2021)
No es, en mi opinión, su novela más memorable, pero incluso en sus libros más discretos Douglas Kennedy sigue teniendo esa capacidad de contar historias que invitan a pensar en el amor, el paso del tiempo y en las decisiones que, sin saberlo, terminan definiéndonos.
¿Lo has leído?
Editor: Arpa
Fecha de publicación: 2021
Colección: Narrativa Extranjera
Nº de páginas: 384 págs.
ISBN: 9788417623982
Precio: 21,90€








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