Buenos días 🙂 Lunes Santo y toca volver a trabajar. Y, como la rutina manda, aquí os traigo una nueva reseña de uno de los últimos libros que he leído recientemente. Un libro que tenía pendiente de leer desde hace años en la estantería y que, por fin, he podido disfrutar. Turno de La hija de Robert Poste de Stella Gibbons.

Brutalmente divertida, dotada de un ingenio irreverente, narra la historia de Flora Poste, una joven que, tras haber recibido una educación «cara, deportiva y larga», se queda huérfana y acaba siendo acogida por sus parientes, los rústicos y asilvestrados Starkadder, en la bucólica granja de Cold Comfort Farm, en plena Inglaterra profunda. Una vez allí, Flora tendrá ocasión de intimar con toda una galería de extraños y taciturnos personajes: Amos, llamado por Dios; Seth, dominado por el despertar de su prominente sexualidad; Meriam, la chica que se queda preñada cada año «cuando florece la parravirgen»; o la tía Ada Doom, la solitaria matriarca, ya entrada en años, que en una ocasión «vio algo sucio en la leñera». Flora, entonces, decide poner orden en la vida de Cold Comfort Farm, y allí empezará su desgracia.
Tenía este libro en la estantería desde hacía años. De esos que compras con ilusión, pero que van quedándose atrás mientras otros se adelantan. Por suerte, el club de lectura feminista Ellas Escriben me dio el empujón para leerlo por fin. Y ha sido… una experiencia curiosa.
La hija de Robert Poste es una parodia de las novelas rurales inglesas, con una protagonista que pisa fuerte desde la primera página. Flora Poste, huérfana reciente, decide mudarse con unos parientes que no conoce de nada para poner orden en su caótica vida campestre. Y cuando digo caótica, me quedo corta. En la granja Cold Comfort hay supersticiones, oscuras tradiciones familiares y personajes que rozan lo grotesco.
La novela tiene momentos ingeniosos y un tono descaradamente irónico que se agradece. Pero también reconozco que el humor inglés, en este caso, no ha sido lo mío. Esa exageración constante, ese estilo tan peculiar, ha hecho que por momentos me costara entrar en la historia o conectar con los personajes.
Aun así, me ha gustado leerla y, sobre todo, comentarla. Es de esos libros que ganan cuando se comparten, cuando cada una aporta su mirada y se generan debates que van más allá del texto. No ha sido un flechazo, pero sí una lectura interesante, diferente y con escenas que se me van a quedar grabadas por lo estrafalarias que son.
Stella Gibbons (1902-1989, Londres) fue la mayor de tres hermanos. Sus padres, ejemplo de la clase media inglesa suburbana, le dieron una educación típicamente femenina. Su padre ejercía como médico en los barrios periféricos más pobres de Londres, aunque tenía tendencias suicidas, le encantaba el alcohol y el láudano, y era dado a los ataques de odio hacia el género femenino en general. Esta turbulenta infancia marcó a Stella Gibbons, que utilizó parte de ese material para crear a los grotescos Starkadder, protagonistas de su obra maestra, La hija de Robert Poste. En 1934 la novela fue galardonada con el Prix Femina-Vie Heureuse. De hecho, Gibbons es conocida casi exclusivamente por esta obra, que conoció varias secuelas y adaptaciones cinematográficas, y que está considerada la novela cómica más perfecta de la narrativa inglesa del XX. Stella Gibbons es autora de veinticinco novelas, amén de tres volúmenes de relatos y cuatro libros de poesía.
¿Lo recomendaría? A quien disfrute del humor británico más seco, sin duda. Para mí, ha sido una lectura de esas que agradeces tachar de la lista. Y eso también tiene su encanto.
Editor: Impedimenta
Fecha de publicación: 2010
Colección: Narrativa Extranjera
Nº de páginas: 357 págs.
ISBN: 9788493760137
Precio: 24,95€








Comment
No creo que me anime a leerla pero sí es cierto que hay libros que se llegan a disfrutar más cuando lo lees con otra gente y puedes compartir impresiones.
Besotes!!!