Buenos días 🙂 Hoy os traigo uno de esos libros que llevaba muchísimo tiempo queriendo leer. Un clásico que, además, tenemos tan presente en la cultura popular que tenía cierta curiosidad por descubrir qué había realmente detrás de toda esa imagen de fiestas, vestidos, coches y champagne. Turno de El Gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald.
Nadie conocía exactamente quién era Gatsby. Algunos decían que había sido espía de los alemanes durante la Primera Guerra Mundial; otros, que estaba emparentado con una de les familias reales de Europa. Sin embargo, nadie le aventajaba en su espléndida hospitalidad. Las fiestas más maravillosas tenían lugar en su soberbia mansión de Long Island. La ironía de esta fachada fabulosa era que él no la había construido para deslumbrar al mundo, los amigos o la esposa, sino para impresionar a una chica que había amado, que era su sueño, su ilusión.
La historia nos lleva hasta Long Island, en los años veinte. Allí conocemos a Nick Carraway, que acaba de instalarse en una casa junto a la enorme mansión de Jay Gatsby, un hombre misterioso que organiza fiestas espectaculares a las que parece estar invitado todo el mundo. Pero detrás de ese personaje hay una historia de amor, de obsesión y, sobre todo, de un pasado al que Gatsby se niega a renunciar.
Y creo que ahí está el verdadero corazón de la novela. Porque El Gran Gatsby puede parecer, al principio, una historia de lujo y excesos, pero cuanto más avanzas, más evidente resulta que todo eso es simplemente el decorado. Gatsby tiene dinero, una casa enorme, fiestas constantes y todo lo que, aparentemente, podría desear. Y, sin embargo, hay algo que no puede comprar.
Gatsby está convencido de que puede recuperar aquello que perdió y construir de nuevo una historia que para los demás ya terminó. Y me ha resultado muy interesante esa idea de vivir mirando constantemente hacia atrás, intentando alcanzar una versión de nuestra vida que quizá nunca existió exactamente como la recordamos.
También me ha gustado mucho la figura de Daisy. No tanto por ella misma, sino por todo lo que acaba representando para Gatsby. Porque en realidad tengo la sensación de que él no está enamorado únicamente de Daisy, sino de todo lo que ella significa: la juventud, el amor perdido, una vida diferente y, sobre todo, la posibilidad de conseguir aquello que un día creyó que estaba fuera de su alcance.
Y mientras tanto, Fitzgerald nos enseña una sociedad fascinada por el dinero y las apariencias. Una sociedad en la que las fiestas pueden ser enormes, pero las relaciones tremendamente vacías.
Eso es algo que me ha gustado especialmente del libro: la distancia entre lo que parece y lo que realmente es.
Todos tienen algo que esconder. Todos intentan mantener una determinada imagen y, detrás de ella, hay egoísmo, frustración, infidelidad, ambición o simplemente una enorme sensación de vacío.
Y luego está el sueño americano. Gatsby parece representar perfectamente esa idea de que cualquiera puede reinventarse, ascender y convertirse en quien quiera ser. Pero Fitzgerald le da la vuelta a ese sueño y nos muestra también su lado más oscuro: qué ocurre cuando conseguirlo todo materialmente no es suficiente.
Junto con su esposa Zelda, heredera de una rica familia americana, Francis Scott Fitzgerald (1896-1940) fue durante algunos años el centro de una brillante vida social e intelectual en los míticos escenarios dorados de los años veinte: París, Nueva York y Hollywood. Además de «El gran Gatsby», es el autor de «A este lado del paraíso» y «Hermosos y malditos», publicadas también en Alianza Editorial, «Suave es la noche» y «El último magnate».
Y vosotros, ¿habéis leído este libro?
Editor: Austral
Fecha de publicación: 2021
Colección: Narrativa Extranjera
Nº de páginas: 224 págs.
ISBN: 9788408238218
Precio:12,30 €








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