Buenos días de miércoles 🙂 ¿Qué tal va la semana? Espero que mejor que la mía porque no me da tiempo de absolutamente nada últimamente y, aún así, soy consciente de que hago muchísimas cosas. Hoy os comparto un mix de cinco pequeñas reseñas de libros que he leído recientemente. 
La pasión según G. H. de Clarice Lispector (4/5). Una experiencia de lectura intensa y casi mística. Lispector convierte un episodio aparentemente mínimo en una profunda exploración de la identidad, la conciencia y los límites del yo. Es una novela exigente, muy introspectiva, que obliga a leer despacio y a dejarse atravesar por sus reflexiones. No es cómoda ni lineal, pero tiene una fuerza filosófica y literaria indiscutible. De esas lecturas que no se olvidan.
Mañana de Olalla Castro (3/5). Una novela breve que se mueve entre la intimidad y la memoria, con una escritura delicada y contenida. Olalla Castro construye una atmósfera pausada donde pesan los silencios y las emociones soterradas. Interesa más por el tono que por la trama, que avanza sin grandes sobresaltos. Correcta y sensible, aunque me ha faltado algo más de intensidad para que terminara de conmoverme.
A cuatro patas de Miranda July (2/5). Una propuesta provocadora que busca incomodar y cuestionar ciertos discursos sobre el deseo, la maternidad y la identidad femenina. Tiene momentos brillantes y una mirada singular, pero en conjunto se me ha hecho excesiva y algo dispersa. La sensación final es más de experimento que de novela final. Interesante en su planteamiento, irregular en su desarrollo.
Cómo acabar con la escritura de las mujeres de Joann Russ (4/5). Un ensayo imprescindible para entender los mecanismos, muchas veces invisibles, que han silenciado o minimizado la literatura escrita por mujeres. Joanna Russ analiza con ironía y contundencia las estrategias críticas que históricamente han restado valor a sus obras. Es un libro lúcido, incómodo y muy necesario, que invita a revisar lecturas y prejuicios. Breve pero contundente.
Brújula de Mathias Enard (3/5). Una novela ambiciosa y profundamente erudita que reflexiona sobre el diálogo cultural entre Oriente y Occidente. Enard construye un largo monólogo cargado de referencias musicales, literarias e históricas que fascina por momentos, pero también puede resultar abrumador. Exige concentración y paciencia porque hay muchos momentos en los que parece que no pasa nada. A mi, aunque interesante, se me ha hecho pesada.
¿Habéis leído alguno?







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