Buenos días 🙂 ¿Qué tal el fin de semana? A mi se me han terminado ya las vacaciones, pero la vuelta a la rutina siempre es mejor con un buen libro. Hoy os hablo de una novela que llevaba mucho tiempo en mi lista de pendientes. Turno de Un caballero en Moscú de Amor Towles.
Condenado a muerte por los bolcheviques en 1922, el conde Aleksandr Ilich Rostov elude su trágico final por un inusitado giro del destino. Gracias a un poema subversivo escrito diez años antes, el comité revolucionario conmuta la pena máxima por un arresto domiciliario inaudito: el aristócrata deberá pasar el resto de sus días en el hotel Metropol, microcosmos de la sociedad rusa y conspicuo exponente del lujo y la decadencia que el nuevo régimen se ha propuesto erradicar.
Hay novelas que no solo se leen: se habitan. Un caballero en Moscú es una de ellas. Towles construye una historia aparentemente sencilla, un hombre condenado a vivir encerrado en un hotel, pero lo convierte en un universo tan rico que, página a página, uno termina sintiendo que también vive en el Metropol, que conoce sus pasillos, sus perfumes, sus rituales y sus silencios.
El conde Rostov es uno de esos personajes que se quedan contigo. Elegante sin pretensiones, inteligente sin arrogancia, irónico en su justa medida. Towles lo escribe con una ternura contenida, con un respeto enorme por su forma de mirar la vida incluso cuando esta lo arrincona. Me ha parecido un personaje luminoso, de esos que te hacen querer ser mejor persona sin necesidad de grandes discursos.
Lo que más me ha gustado es cómo la novela convierte el encierro en expansión. El conde vive entre cuatro paredes, sí, pero su mundo se hace cada vez más amplio: conversaciones, descubrimientos, nuevas amistades, una niña que se cuela en su vida y la transforma… Hay un mensaje precioso ahí, casi filosófico: la libertad también es una mirada.
La prosa de Towles es elegante y envolvente. Tiene ritmo, pero no prisa. Da la sensación de que cada capítulo está puesto exactamente donde debe estar, como si la novela fuese un mecanismo suave que se despliega sin esfuerzo. Y, sin embargo, emociona en lo pequeño: un gesto, una palabra, un recuerdo que vuelve al lector más vulnerable de lo que esperaba.
Hay momentos de melancolía, otros de humor delicado, y otros en los que se percibe la sombra de la historia de Rusia, siempre presente pero nunca invasiva. Towles no pretende enseñar, sino acompañar; no busca la épica, sino la vida cotidiana, que a veces es mucho más reveladora.
Amor Towles (Boston, 1964) se graduó en la Universidad de Yale y completó estudios de posgrado en Literatura Inglesa en la Universidad de Stanford. Es autor de las novelas Normas de cortesía, Un caballero en Moscú, estrenada como serie de televisión con gran éxito, y La autopista Lincoln, y del libro de relatos Mesa para dos. Tras haber trabajado como profesional de las finanzas durante más de veinte años, Towles se dedica a tiempo completo a escribir en Manhattan, donde vive con su esposa y sus dos hijos.
Y sí, el final deja ese tipo de sensación redonda y hermosísima que te hace cerrar el libro despacio, como si no quisieras romper lo que acabas de vivir.
Un caballero en Moscú es una novela que se queda, que arropa y que recuerda que incluso en los lugares más limitados puede nacer una vida plena. Una lectura de esas que se saborean.
Editor: Salamandra
Fecha de publicación: 2018
Colección: Narrativa Extranjera
Nº de páginas: 512 págs.
ISBN: 9788498388985
Precio: 24€








Comment
Pues conocía el libro pero no me llamaba mucho, pero ahora con tu reseña, me has dejado con ganas de conocer a este conde.
Besotes!!!