Buenos días 🙂 No tenía pensado publicar está reseña hoy, pero es que quiero recomendaros este libro y quiero hacerlo ya. Es por eso que escala puestos entre todos los pendientes. Hoy es el turno de Mil cosas de Juan Tallón.
Un día en la vida de Travis y Anne no empieza y acaba para dar paso a una nueva jornada. No. Su existencia hiperactiva se levanta más bien sobre un día perpetuo, extenuante, que impide desconectar un segundo de la realidad. La velocidad endiablada de la gran ciudad, el ir y venir de un sitio a otro, las infinitas tareas que la pareja encadena sin descanso, los sobresaltos, la prisa, el estrés, la crianza de un hijo pequeño, la dispersión, lo que queda siempre por hacer, conforman un estilo de vida trepidante que el lector puede llegar a reconocer como propio.
Leer a Juan Tallón es como asomarse a una casa llena de habitaciones que no sabías que necesitabas abrir. En Mil cosas, el autor gallego hace lo que mejor sabe: observar el mundo con una mezcla de ironía suave y sensibilidad afilada, detenerse en lo pequeño para iluminar lo enorme, encontrar belleza, y a veces dolor, en lo que solemos pasar por alto.
El libro es un mosaico de fragmentos, de piezas sueltas que construyen una radiografía muy particular del tiempo en el que vivimos. Tallón escribe sobre objetos, sobre recuerdos, sobre gestos insignificantes que acaban siendo reveladores; sobre esas “mil cosas” que nos rodean y que, sin darnos cuenta, nos definen. Su escritura tiene algo de confidencia y algo de confesión, como si cada página contuviera una conversación en voz baja.
Lo que más me ha gustado es cómo logra equilibrar reflexión y ligereza. Incluso cuando trata temas serios, Tallón lo hace desde un ángulo que nunca resulta solemne. Hay humor, hay melancolía, hay momentos que te hacen sonreír sin esperarlo y otros que te atrapan por puro reconocimiento. Cada pieza abre una ventana diferente, y el conjunto acaba componiendo un retrato íntimo, sutil, profundamente humano.
Es de esos libros que lees despacio, como quien pasea sin rumbo: no importa tanto el destino como el trayecto. Al final, Mil cosas deja la sensación de haber conversado largo y tendido con alguien que piensa bien, que mira con calma y que sabe decir mucho con muy poco. Una lectura que invita a detenerse, a mirar alrededor con otros ojos, a recoger las cosas que creíamos perdidas. Y que, creo, empieza realmente cuando terminas el libro.
De Juan Tallón (Vilardevós, Ourense, 1975) os puedo contar que es licenciado en Filosofía, ejerce el periodismo y ha colaborado en medios como El Progreso, El País, Jot Down y la Cadena SER. Es autor de varios libros en gallego, y en castellano ha publicado obras de no ficción como Libros peligrosos y Mientras haya bares, así como las novelas El váter de Onetti o Rewind, uno de mis libros favoritos de hace años.
Tallón consigue que lo cotidiano se vuelva extraordinario, y eso es un talento raro. Mil cosas es un libro que acompaña; y cuando lo terminas, te quedas con la impresión de que sigues llevándolo contigo, entre tus propias mil cosas.
Y sí, Mil cosas tiene un final. No diré nada, claro, pero sí puedo decir que me dejó un gesto en el rostro, una mezcla de silencio y estupor, como si de repente el libro tomara una curva inesperada que no sabías que necesitabas. Ese tipo de finales que no buscan un cierre, sino un eco.
Al cerrar el libro, quedé con la sensación de que Tallón me había acompañado un buen rato y, de algún modo, seguía haciéndolo incluso cuando ya no había páginas que pasar.
Eso sí, os recomiendo no leer la sinopsis e ir al libro sabiendo lo mínimo posible.
Editor: Anagrama
Fecha de publicación: 2025
Colección: Narrativa Española
Nº de páginas: 152 págs.
ISBN: 9788433947918
Precio: 18,90€








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Pues vas a hacer que me anime a leerlo.
Besotes!!!