Buenos días 🙂 Empieza una nueva semana, y la cuenta atrás para el verano con todo lo que eso conlleva. Más tiempo libre, horario intensivo y, espero, las ansiadas vacaciones. Mientras todo eso llega, que llegará, hoy os hablo de un libro que me ha gustado mucho. Turno de Eran hermanas de Dorothy Whipple.
En la Inglaterra de los años treinta, tres hermanas se casan con hombres muy distintos: la sensata Lucy con un hombre pobre y mayor que ella; la insegura Charlotte con un comercial controlador y violento, y la hermosa Vera con un hombre rico y atractivo con quien, sin embargo, se aburre. En una sociedad en la que el matrimonio todavía determinaba el destino de las mujeres de una forma definitiva e inapelable, las tres hermanas seguirán caminos muy diferentes.
Hay novelas que no necesitan grandes giros ni tragedias descomunales para dejar huella. A veces basta con entrar en una casa, sentarse junto a una familia y observar, casi en silencio, cómo pasan los años, cómo cambian las ilusiones y cómo cada uno intenta encontrar su lugar en el mundo. Eso es precisamente lo que consigue Eran hermanas, una novela aparentemente sencilla que termina convirtiéndose en un retrato demoledor de los vínculos familiares y de todo aquello que se calla dentro de ellos.
Dorothy Whipple tiene una forma de escribir que envuelve. No necesita artificios ni dramatismos exagerados: le basta con mirar a sus personajes con una sensibilidad inmensa y dejar que sean ellos quienes hablen a través de sus decisiones, sus renuncias y sus pequeños gestos cotidianos. Y quizá por eso esta novela duele tanto. Porque resulta profundamente humana.
La historia sigue la vida de tres hermanas muy distintas entre sí, marcadas por matrimonios, expectativas y maneras opuestas de enfrentarse a la vida. Mientras una parece haber encontrado la estabilidad, otra vive atrapada en una relación asfixiante y cruel, y la tercera observa desde la distancia intentando comprenderlo todo. Lo extraordinario de la novela está en cómo Whipple logra mostrar las grietas que existen detrás de las apariencias y cómo el amor familiar no siempre basta para salvar a quienes queremos.
Dorothy Whipple (de soltera Dorothy Stirrup) nació en Blackburn (condado de Lancashire, Inglaterra) en 1893. Hija de un arquitecto local, pasó una infancia feliz junto a sus siete hermanos. Sin embargo, el estallido de la Gran Guerra le puso punto y final con la muerte de George Owen, su mejor amigo. Durante tres años trabajó como secretaria de Henry Whipple, un inspector de educación, viudo y veinticuatro años mayor que ella, con el que se casó en 1917. El matrimonio se instaló en Nottingham, donde Dorothy empezó a escribir sus novelas, que obtuvieron un éxito inmediato. Dos de ellas, «They Knew Mr. Knight» (1934) y «Eran hermanas» (1943), fueron adaptadas al cine. Después de publicar su última novela, «Alguien distante» (1953), Whipple regresó a su Blackburn natal, donde murió en 1966.
Me ha parecido una lectura elegantísima, de esas que avanzan despacio pero terminan apretándote el corazón casi sin darte cuenta. Hay algo muy especial en la forma en la que la autora retrata a las mujeres: con una mezcla de ternura, lucidez y tristeza que hace que parezcan absolutamente reales. Además, la novela transmite muy bien la presión social de la época, especialmente alrededor del matrimonio y del papel que se esperaba de las mujeres, sin necesidad de convertirlo en un discurso explícito.
Es uno de esos libros que dejan una sensación extraña al terminar: la de haber convivido de verdad con sus personajes. Y eso, al menos para mí, siempre es señal de una gran novela.
¿Lo habéis leído?
Editor: Trotalibros
Fecha de publicación: 2026
Colección: Narrativa Extranjera
Nº de páginas: 434 págs.
ISBN: 9789992076934
Precio:24,95 €








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