Buenos días 🙂 Hoy os traigo una lectura distinta, de esas que no se parecen a nada y que dejan una sensación difícil de explicar. Turno de Hielo de Anna Kavan.
Una nueva era glaciar se extiende por el mundo congelándolo todo a su paso y provocando guerras y migraciones masivas donde aún no ha sumido la vida en su silencio helado. Avanzando a contracorriente de la muchedumbre que huye desesperadamente de la muerte, un hombre busca a la mujer que ama, una joven pálida de cabello plateado, para ponerla a salvo. Pero ella, delicada, asustadiza y desconfiada, siempre se escabulle de él, convirtiendo la búsqueda en persecución.
Publicada en 1967, poco antes de la muerte de la autora, Hielo es una novela breve y profundamente inquietante. Desde las primeras páginas, el lector entra en un mundo que parece reconocible, pero que se va deformando poco a poco hasta convertirse en un paisaje onírico, casi apocalíptico. El hielo avanza, imparable, cubriéndolo todo. Y mientras tanto, un narrador sin nombre persigue obsesivamente a una joven frágil y casi fantasmal que parece estar siempre a punto de desaparecer.
No es una novela convencional. No hay una trama lineal ni una lógica clara en los acontecimientos. La historia se repite, se repliega, cambia de escenario como si estuviéramos dentro de un sueño del que no conseguimos despertar. Los personajes aparecen y desaparecen, las situaciones se transforman, y el hielo, esa amenaza constante, funciona tanto como elemento físico como metáfora.
Lo que más me ha impactado de Hielo es su atmósfera. Anna Kavan construye un mundo frío, opresivo y profundamente desasosegante. Hay una sensación constante de peligro, pero no un peligro concreto, sino algo más difuso, más psicológico. La novela habla de obsesión, de control, de fragilidad, de violencia soterrada. Y lo hace sin explicaciones, sin concesiones al lector.
Es una lectura que exige dejarse llevar. Si se busca una narración clara y cerrada, puede resultar frustrante. Pero si se acepta entrar en su lógica interna, más cercana al sueño que a la realidad, la experiencia es poderosa. El hielo que avanza puede leerse como amenaza nuclear, como colapso del mundo conocido o como metáfora del deterioro mental. Nada queda del todo fijado, y quizá ahí reside su fuerza.
En mi caso, ha sido una lectura inquietante, incluso incómoda, pero muy estimulante. No es un libro que “disfrute” en el sentido clásico, sino uno que se experimenta. De esos que dejan imágenes muy vívidas y una sensación de extrañeza difícil de sacudirse.
Anna Kavan (1901–1968) fue una escritora británica cuya obra está marcada por la experimentación formal y por una vida atravesada por problemas de salud mental y adicción. Hielo es su novela más conocida y una pieza singular dentro de la narrativa del siglo XX, a medio camino entre la ciencia ficción, el simbolismo y la literatura psicológica.
Hielo no es una lectura cómoda ni para todos los momentos, pero sí una de esas novelas que amplían el mapa lector. Extraña, hipnótica y perturbadora, es un libro que no se parece a nada y que, precisamente por eso, merece ser leído.
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Editor: Trotalibros Editorial
Fecha de publicación: 2024
Colección: Narrativa Extranjera
Nº de páginas: 216 págs.
ISBN: 9789992076750
Precio: 19,95€








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