Buenos días 🙂 Hoy os traigo una de esas lecturas que me dejan con sentimientos encontrados, algo que ya me ha pasado en otras ocasiones con esta autora. Turno de Oposición de Sara Mesa.
La narradora de esta novela estudia para consolidar su futuro profesional. Ha conseguido un puesto de interina en una oficina administrativa, y afrontar una oposición parece ser el paso lógico en su carrera. Sin embargo, otro tipo de oposición, la interna, basada en su observación del día a día funcionarial, hace que no lo tenga nada claro. El edificio donde ha sido destinada, tan gigantesco como hermético, es un lugar de jerarquías incomprensibles, que la expulsa al mismo tiempo que la absorbe. Como nadie le explica sus funciones, se ve forzada a improvisar, disimular por vergüenza y registrar su malestar con dibujos y poemas tan desplazados de la realidad como el trabajo mismo. Los funcionarios que la rodean, cada uno con sus particularidades y conflictos, han desarrollado los tics y las manías propios de las rutinas laborales y la obediencia acrítica. Necesitada de vida útil, de pulso verdadero y de juego, la opositora tomará pequeñas decisiones subversivas sin prever sus posibles consecuencias disciplinarias.
Oposición es una novela breve, aparentemente sencilla, pero cargada de incomodidad. Sara Mesa vuelve a moverse en ese espacio tan suyo donde nada es del todo explícito y donde lo inquietante se cuela en lo cotidiano sin hacer ruido. La historia se centra en una mujer que prepara unas oposiciones y que, casi por inercia, acepta un trabajo temporal en una oficina pública. A partir de ahí, el relato se instala en una rutina gris, repetitiva y cada vez más asfixiante.
Lo que empieza como algo práctico y provisional se transforma poco a poco en una experiencia extraña, difícil de nombrar. Las normas no están claras, las funciones se diluyen y las relaciones laborales se rigen por una lógica opaca que descoloca tanto a la protagonista como al lector. Sara Mesa no necesita grandes conflictos: le basta con el silencio, la espera y la sensación constante de estar ocupando un lugar que no termina de pertenecerle.
Una de las cosas que mejor funciona en Oposición es esa atmósfera de desconcierto permanente. Todo parece ligeramente fuera de lugar, como si hubiera una tensión subterránea que nunca llega a estallar del todo. La burocracia, los pequeños gestos de poder y la obediencia casi automática construyen un escenario que resulta inquietantemente reconocible.
En mi caso, es un libro que me ha gustado, especialmente por cómo resuelve. El final me ha parecido muy acertado, coherente con todo lo que la novela viene sembrando desde el principio. No busca explicar ni tranquilizar; al contrario, refuerza esa sensación de extrañeza y de desgaste que atraviesa toda la historia. Es un cierre que encaja y que se queda rondando.
Y, sin embargo, vuelvo a sentir algo que ya me ha pasado con otros libros de Sara Mesa: la sensación de que me falta algo. No es una cuestión de calidad ni de planteamiento, porque la novela está muy bien escrita y es sólida en lo que propone. Es más bien una distancia emocional, como si me quedara siempre a medio paso, observando desde fuera, sin terminar de implicarme del todo.
Sara Mesa (Madrid, 1976) se ha consolidado como una de las voces más incómodas y reconocibles de la narrativa española actual. En su obra, presente en títulos como Cicatriz, Cara de pan o Un amor, explora las grietas de lo cotidiano, los abusos sutiles y las relaciones marcadas por el desequilibrio de poder.
Oposición no es una novela para buscar respuestas ni consuelo. Es una lectura que incomoda, que avanza en silencio y que deja un poso extraño al terminarla. A mí me ha gustado, sobre todo por su desenlace, aunque siga arrastrando esa sensación de vacío que, en mi caso, siempre aparece al cerrar un libro de Sara Mesa.
¿Lo habéis leído?
Editor: Anagrama
Fecha de publicación: 2025
Colección: Narrativa Española
Nº de páginas: 232 págs.
ISBN: 9788433929686
Precio: 18,90€








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