Buenos días 🙂 Es miércoles y yo ya estoy agotada. Quiero dormir. Esta tarde toca sesión del Club de Lectura de la Biblioteca Jorge Luis Borges y no me puede aparecer más. Antes de ello os quiero hablar de un libro de una autora de la que apenas he leído un libro y era, y es, una de mis pendientes. Turno de Los aerostatos de Amélie Nothomb.
Ange tiene diecinueve años, vive en Bruselas y estudia filología. Para ganar algún dinero, decide comenzar a impartir clases particulares de literatura a un adolescente de dieciséis años llamado Pie. Según su despótico padre, el chico es disléxico y tiene problemas de comprensión lectora. Sin embargo, el problema real parece ser que odia los libros tanto como a sus padres. Lo que a él le apasiona son las matemáticas y, por encima de todo, los zepelines.
Los aerostatos es el segundo libro que leo de Amélie Nothomb. El primero fue El crimen del conde Neville, una novela que, aunque breve y curiosa, en su momento no consiguió decirme demasiado. Tal vez no era el momento adecuado o simplemente no supe leerla con la mirada que merece Nothomb, pero lo cierto es que, tras esta nueva lectura, tengo claro que quiero seguir adentrándome en su mundo literario.
En Los aerostatos, la autora construye una historia aparentemente sencilla: una joven estudiante de filología da clases particulares a un adolescente que detesta los libros. Entre ellos se crea un vínculo extraño, tenso, lleno de silencios y curiosidad. Nothomb aprovecha esa relación para hablar de temas tan profundos como el poder transformador de la literatura, la incomunicación, el despertar emocional y la fragilidad de los límites éticos.
Lo más interesante del libro es cómo consigue que la lectura flote, que las palabras tengan un peso ligero pero una fuerza inmensa. La historia avanza con suavidad, casi como esos aerostatos del título, que se elevan sin hacer ruido, hasta que de pronto algo se rompe y el aire se vuelve más denso. La autora maneja la tensión con maestría, dejando al lector suspendido entre la ternura y la incomodidad, entre el deseo de entender y la necesidad de tomar distancia.
Me ha gustado mucho su forma de escribir: directa, inteligente y con un ritmo muy particular. No sobra ni una frase, y cada diálogo tiene algo de filosófico, de teatral. A pesar de su brevedad, Los aerostatos deja poso, y eso no siempre ocurre con novelas tan cortas.
Amélie Nothomb nació en Kobe (Japón) en 1967. Proviene de una antigua familia de Bruselas, aunque pasó su infancia y adolescencia en Extremo Oriente, principalmente en China y Japón, donde su padre fue embajador; en la actualidad reside en París. Desde su primera novela, Higiene del asesino, se ha convertido en una de las autoras en lengua francesa más populares y con mayor proyección internacional. En 2006 se le otorgó el Premio Cultural Leteo y, en 2008, el Gran Premio Jean Giono, ambos en reconocimiento al conjunto de su obra.
En resumen, quizá no sea un libro redondo, pero sí una lectura que invita a reflexionar sobre cómo los libros, y las emociones que despiertan, pueden cambiar nuestra forma de mirar el mundo. En mi caso, también ha cambiado la manera en la que miro a Amélie Nothomb: tras esta historia, sé que quiero seguir leyéndola.
¿Qué libro me recomendáis suyo?
Editor: Anagrama
Fecha de publicación: 2020
Colección: Narrativa Extranjera
Nº de páginas: 224 págs.
ISBN: 9788433998972
Precio: 17,90€








Comment
Pese a tus buenas sensaciones, no me animo en esta ocasión. Probé hace tiempo con la autora y no logré conectar con su especial forma de contar.
Besotes!!!