Buenos días. Nueva tanda de minireseñas. En esta ocasión, cinco lecturas muy distintas entre sí, de las que, como siempre, me encantará saber vuestra opinión.
Actos humanos de Han Kang (2/5). Cruda, dura, devastadora. Han Kang reconstruye la masacre de Gwangju a través de voces que cargan con el trauma, el duelo y la violencia del poder. La estructura fragmentaria y los cambios de narrador funcionan bien para transmitir esa desorientación colectiva. Me ha costado leerla por el contenido, no por la forma, que es sobria y hermosa a la vez, aunque no me ha terminado de entusiasmar. Es como si nunca hubiese entrado en la novela. No sé, creo que necesito repetir con la autora.
Luciérnaga de Natalia Litvinova (3,5/5). Un libro breve pero lleno de imágenes poderosas. Litvinova escribe sobre la infancia, la memoria y la pérdida con una voz muy íntima, a veces desgarradora. Algunos pasajes me han atravesado, otros me han dejado algo indiferente, pero en conjunto es una lectura que recomendaría a quienes disfrutan de los libros con voces diferentes en los que se mezcla ternura y dolor con naturalidad. 
Calabobos de Luis Mario (4/5). Una grata sorpresa. Este libro tiene un tono melancólico y reflexivo que me ha encantado. Hay algo en la forma de observar lo cotidiano, de detenerse en los pequeños detalles, que me ha recordado a algunos autores japoneses. Luis Mario escribe con una delicadeza que cala poco a poco, como la lluvia fina a la que alude el título. Ideal para leer sin prisa.
La voz dormida de Dulce Chacón (4,5/5). Un libro imprescindible para entender el silencio forzado de tantas mujeres tras la Guerra Civil. Chacón da voz a quienes fueron condenadas al olvido, y lo hace con una narración poderosa, emocional y muy humana. Me ha conmovido profundamente, no solo por lo que cuenta, sino por cómo lo cuenta: con una empatía y una honestidad que traspasan cada página. Leerlo es un acto de memoria.
El amante de Marguerite Durás (4/5). Una historia breve, escrita con una prosa seca y contenida que esconde una intensidad brutal. Me ha interesado más por el estilo que por la historia en sí, que me ha resultado algo lejana. Aun así, es fácil apreciar la manera en la que Duras habla del deseo, de la adolescencia y del peso de las convenciones sociales. Una lectura que deja poso, aunque no me haya emocionado tanto como esperaba.
¿Habéis leído alguno de ellos? Contadme 🙂






Leave A Reply